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Globalizaci�n, tiempo y angustia-“Diez horas con la globalizaci�n”
by Oscar S�nchez Fern�ndez de la Vega (google) Monday, Dec. 01, 2003 at 11:23 PM
ofdelavega@edu.xunta.e

According to the book-“DIEZ HORAS CON LA GLOBALIZACI�N”(google,amazon,yahoo,Foro-los retos de la globalizaci�n, netbiblo, indymedia.org, elcorteingles.es....) “Hoy el tiempo se escapa a nuestras vidas, sin que logremos alcanzarlo, como consecuencia de una aparente aceleraci�n del proceso vital-global .Se nos ofrecen cifras y porcentajes pero todos son inciertos, son obsoletos, han perdido su actualidad mientras nos los facilitaban”


GLOBALIZACI�N ,TIEMPO y ANGUSTIA
Oscar S�nchez Fern�ndez de la Vega(google)

No hace mucho tiempo el mundo nos parec�a m�s sencillo. Cre�amos ser due�os del tiempo y con cierto sosiego nos sent�amos capaces de afrontar cualquier crisis por compleja que fuera. Nuestro universo era en cierto modo estable y lento, y ello nos daba un margen suficiente para buscar sobre la marcha las soluciones m�s convenientes. El tiempo transcurr�a con lentitud y ten�amos la impresi�n de que las distancias exist�an verdaderamente.
Pero ahora todo parece haberse acelerado, los cambios ya no se producen con la suficiente lentitud, como para que podamos dise�ar sobre la marcha los mecanismos de ajuste oportunos. Hasta cierto punto, nos sentimos impotentes ante un futuro que se convierte, d�a a d�a, en un precipitado presente, dif�cilmente manejable.. Y esto ocurre cuando ya hab�amos empezado a asumir la imperiosa necesidad de anticipar el futuro, o lo que es lo mismo a no esperar a que el mundo se encuentre en crisis para que intentemos cambiarlo.
Hoy el tiempo se escapa a nuestras vidas, sin que logremos alcanzarlo, como consecuencia de una aparente aceleraci�n del proceso vital-global .Se nos ofrecen cifras y porcentajes pero todos son inciertos, son obsoletos, han perdido su actualidad mientras nos los facilitaban
Cuando todo sucede con vertiginosa rapidez y se nos obliga a tomar decisiones en tiempo real, podemos caer en la angustiosa sensaci�n de que no llegaremos a alcanzar nuestros objetivos. Y todo ello precisamente por falta de tiempo. La frase “no tengo tiempo” se ha convertido en un lamento universal.
Sin embargo es ahora y ante un imprevisible futuro, cuando objetivamente necesitar�amos m�s tiempo para debatir sobre los temas comunes que siempre han estado en la �rbita de las preocupaciones humanas.
Por otra parte se nos distrae con la orden compulsiva de crear bienes destinados al omnipresente mercado global y se nos hurta cualquier debate trascendente. Solo tiene inter�s aquello que es objeto de mercado. Un mercado que si bien es cierto que hoy es menos imperfecto que ayer, no lo es menos que en �l, se observa una demanda pervertida que roza los l�mites del absurdo. Millones de ciudadanos adquieren en el mundo innumerables productos, cuando menos de utilidad dudosa, ignorando que con su producci�n se est� poniendo incluso en peligro la estabilidad de nuestro planeta. El mercado no es el �nico sentido de la condici�n humana.
Surgen en esta situaci�n grandes retos y entre ellos el rescate del tiempo se plantea como urgencia inmediata. A�n mirando el mundo desde la �ptica econ�mica, la recuperaci�n del tiempo ser�a una de las inversiones m�s rentables. Solo aquellos que han utilizado tiempo, independientemente de que se apoyasen con potentes instrumentos inform�ticos, han obtenido resultados de notable inter�s para toda la especie humana. El caso del “Proyecto Genoma” es paradigm�tico en este sentido.
Pero el tiempo ya no puede ser recuperado para perderlo tranquilamente sino para emplearlo en su justa medida en el proceso de asimilaci�n de la informaci�n creciente y en su conversi�n en conocimiento �til para toda la Humanidad. El gran reto en definitiva es conseguir que nuestra capacidad de debate en tiempo real avance en la misma medida que avanza la generaci�n de informaci�n valiosa.
Las nuevas tecnolog�as de la informaci�n, reconducidas a lo que realmente son, es decir, medios instrumentales y no fines en si mismas, podr�an ser de inmensa utilidad, ayud�ndonos a la b�squeda del tiempo perdido, �nico punto de partida que hoy resulta ineludible, si queremos encontrar el verdadero sentido a la evoluci�n de la especie humana, hoy por hoy, bastante desorientado y confuso.












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